Los años de matrimonio

“…Para amarse y respetarse, hasta que la muerte los separe…” estas son las palabras mágicas que evoca un sacerdote cuando se celebra una boda, preguntando a cada uno en la pareja que se está uniendo, si aceptan tal compromiso, a lo que deben responder cada uno con un inolvidable: “si, ¡acepto!”  A partir de ese momento, la vida de los amantes da un vuelco irreversible, ahora no son solo una pareja de novios.

Son esposos que convivirán, que enfrentarán juntos las adversidades de la vida, que se apoyaran, se darán amor y además de eso, tendrán una tarea fundamental para la especie humana: procrear y guiar a sus hijos por un camino que les convierta en personas de bien, que un día, pudieran estar celebrando un evento similar.

pareja co anillos

No son solo palabras

El compromiso del matrimonio, no está solamente en esas palabras de aceptación, sino en el cumplimiento de cada uno de esos votos que han jurado ante Dios y ante los hombres, donde el hombre cuidará de la mujer, compartirá lo suyo con ella, le ayudará en las tareas del hogar, será su bastión y también sus alas para volar en ese mundo que ambos se han planteado construirse, un mundo que será únicamente de os dos, hasta que lleguen los hijos, pasando a ser entonces, el mundo de la familia.

La mujer por su parte, se compromete a servirle a su marido, a acompañarlo, apoyarlo en sus proyectos, a darle descendencia y criar a esos hijos de la mejor manera posible, para que puedan seguir el ejemplo de su padre y hacer una vida plena.

dos casados

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Pero el compromiso de ambos, está en el arte de amar, ese amor que se refleja en el cuidado del uno hacia el otro, en atenderse mutuamente, la esposa es quien cuida del marido cuando este se enferma y el esposo hace lo mismo si su esposa no está bien de salud, ambos comparten las obligaciones de la casa, la limpieza, las compras, el orden, los gastos, los ingresos.

Están juntos para compartir con amigos, aunque también habrá espacios para que cada uno pueda disfrutar de otros momentos con sus amistades, compartirán sus viajes, paseos y dormirán en la misma cama, pasarán los años y ese amor que en un principio los unió como novios, ahora les mantiene fuertes, juntos y con ganas de luchar hasta envejecer uno al lado del otro, esperando el momento en que cada uno deba partir.

La partida

Pero hay algo más para lo que, aun cuando no se pueda la pareja preparar durante toda una vida de convivencia, cuando llega ese momento, sea uno o sea el otro el que haya partido, el que sobrevive tendrá ahora que acostumbrarse a pasar el resto de sus días sin su compañía, es donde se cumple esa última parte del ritual que pronuncia el celebrante de la boda

El mismo que evocábamos al comienzo, esos votos que constituyen a una pareja, ese compromiso que se aceptan al momento de casarse, es algo de lo que no escapa sino el que se va primero, con la esperanza de reencontrarse en otra vida, en otro plano de la existencia.

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